miércoles, 11 de julio de 2012

Encuentro en el Bar de las Américas (Leyenda de el Táchira)


ENCUENTRO EN EL BAR DE LAS ÁMERICAS


     Marisa, una muchacha alegre y deportista, se pasaba andando en bicicleta por los alrededores de la plaza del Rotary Club de Rubio. Una noche conoció a Gerardo y se enamoro.


     Un grupo de estudiantes salió un sábado, antes de las vacaciones de Navidad. Habían organizado una fiesta pro-graduación en el bar de Las Ámericas. Desde las siete de la noche comenzaron a llegar muchachas y muchachos. Pronto la fiesta estuvo animada y numerosas parejas bailaban en la pista.


     Gerardo, un joven oriental, alto y moreno, deambulaba de mesa en mesa, conversando y gastando bromas. Por ultimo se sentó en un rincón y hablaban animadamente. Una joven de ojos melados y cabello castaño estaba a su lado. De vez en cuando bailaban y él, alegre, hacia figuras y pases que eran el asombro de sus amigos, pues lo consideraban un muchacho tímido. Bailaba suelto o pegado, caminaba de acá para allá y parecía enamorar a alguien. Sus compañeros creían que estaba bajo los efectos del alcohol, posiblemente Gerardo se había pasado de palos, por eso hablaba solo, gesticulaba y bailaba; ellos no veían a la bella joven que lo acompañaba.


     A las tres de la madrugada dejo a un lado a la muchacha y dijo a sus compañeros:
- Ahora vengo, voy a acompañar a Marisa a su casa. No me tardo mucho, espéreme.
- Sus amigos le creyeron borracho y se rieron. El abrazo a Marisa y salieron del local.
- Tomados de las manos unas veces, otras abrazados, cruzaron a Rubio hasta llegar a la placita del Rotary. Se besaron repetidas veces y él, galante, se quito el saco y se lo coloco a Marisa para protegerla del frío. Se despidieron con un ¡ Hasta mañana, mi amor!. Y Gerardo regresa al lugar donde estaban sus amigos.
- Al verlo le gastaron bromas y el se sonreía lleno de felicidad. Se había enamorado.


     El domingo después del almuerzo resolvió salir a visitar a su amada.
.- A pasos largos recorrió las calles de Rubio hasta llegar a la plaza del Rotary Club. Decidido se dirigió a la casa y llamo. A los pocos minutos una señora de edad mediana abrió la puerta.


.- ¡ Buenas tardes! - dijo.
.- Buenas tardes, joven ¿ que desea?.
.- ¿ Esta Marisa?.
.- ¡ Marisa! - exclamo la señora con asombro.
.- Si, Marisa, ella vive aquí, ¿ verdad?.
.- Por favor pase y siéntese, ya vengo, - y se perdió en el interior de la casa.


     Al poco rato regreso con una fotografía que le mostró a Gerardo al momento que preguntaba:
.- ¿ Es ella?.
.- Si, por favor llaméela.
.- Lo siento, joven, pero no puedo llamarla. Ella no esta aquí.
.- Imposible, anoche yo la deje aquí, nos despedimos en la puerta.
.- No, no esta, - y comenzó a llorar.
.- Gerardo inquieto inquirió:
.- ¿ Que ocurre?. Me parece muy raro que Marisa no se encuentre en la casa si hace unas horas yo la acompañe hasta aquí. Por el camino me dijo que tenia frío y me quite el saco y se lo puse. ¿ Le paso algo?.
.- Tranquilícese, joven, tome con clama lo que le voy a decirle...
.- Mi hija Marisa ya no esta en este mundo. Murió atropellada por un automóvil cuando paseaba en bicicleta por los alrededores de la plaza.
.- ¿ Dice que murió....?- Balbucea Gerardo impresionado.
.- Si acompáñame al cementerio y visitaremos su tumba.
.- Seguidamente se levantaron y caminaron hasta llegar a la cuesta del cementerio. Gerardo seguía a la mama de Marisa como si estuviera sonámbulo

     La impresión recibida fue tan grande que no podía reaccionar, no salían del estupor, creía estar soñando. La señora se detuvo al final de un sendero. Y allí sobre una tumba de mármol blanco, estaba su chaqueta.


.- ¡ Esta es la tumba!.
.- Si, - dijo Gerardo, como si estuviera ausente. Fijo sus ojos en la lapida y al comprobar que sobre ella estaba su chaqueta exclamo horrorizado:
.- ¡ No puede ser...! ¡ No puede ser...! Pero...es mi saco...!
.- ¡ Marisa...., Marisa....! - retrocedió espantado y cayo desmayado.


     Toda la ciudad supo la historia y hasta los periódicos locales comentaron el romance de Gerardo y Marisa.Han pasado los años y Gerardo sigue amando a Marisa. En su locura repite su nombre y sonríe.


     Esta leyenda fue escrita por Lolita Robles de Mora en su Libro Leyendas del Táchira. Si deseas conocer más leyendas escritas en él,las puedes conseguir a través de:
http://cuentos.s5.com/leyendas.html 

Santo Cristo de la Grita (Táchira)




EL SANTO CRISTO DE LA GRITA


      El sonriente valle, fue sacudido violentamente en 1.810. La ciudad prospera, la "Atenas del Táchira", se vio derruida y bajo sus casas sepultados centenares de habitantes. Del antiguo centro de la ciudad, hoy Plaza Jáuregui, no queda nada. Sus casas coloniales de bahareque se vinieron al suelo en su mayoría. De Norte a Sur se abrió una enorme grieta, que en muchos puntos, años mas tarde, construyeron puentes para unir las calles.


     Una vez pasada la confusión los padres misioneros se retiraron a una ermita en la Colina "Tadea" y allí vivieron por espacio de varios años. Cultivaron la tierra y ejercieron su ministerio sagrado.


     Fray Javier, alto, de espaldas anchas y musculosas, además de sacerdote, era agricultor, poeta y artista. De edad mediana tenia gran entusiasmo y vitalidad. Parecía incasable. Después del terremoto se le veía en todas partes: ayudando a los heridos, socorriendo a los damnificados, administrando los sacramentos, hablando y dando consuelo y bondadosa era parte de la ciudad.


     Desde el terremoto pensó en tallar una figura de Cristo que fuera el guardián de la ciudad y la protegiera de todos los males. Varios días estuvo madurando su idea. Trazando esquemas imaginarios antes de comenzar el trabajo. Había pensado en un Cristo doliente, humano, de cara alegre a pesar del sufrimiento. Sus conocimientos de anatomía humana le sirvieron para ir tallando parte por parte todo el cuerpo. Los músculos, las venas, las heridas, fueron surgiendo con gran realismo hasta llegar al rostro.


      Tuvo gran dificultad para tallar el rostro. Primero le salió muy triste y él, a pesar de que debía reflejar dolor, no lo quería así. Lo tallo de nuevo, le salió muy feo, no inspiraba devoción. Lo intento de nuevo, pero tampoco pudo realizarlo como él quería. Al fin desesperado dejo el trabajo inconcluso.
Fray Javier paseaba con preocupación por el huerto con las manos atrás. Sus pasos eran nerviosos. Su rostro se veía surcado por varias arrugas. Sus hermanos franciscanos lo miraban y se daban cuenta de su inquietud, pero no decían nada, sabían que de un momento a otro le llegaría la inspiración y realizaría su obra.Tenia muchos días que dormía mal. Soñaba con un bello Cristo que estaría en la nueva iglesia protegiendo a La Grita y a sus habitantes. Pero su Cristo permanecía inconcluso en el estudio. Solo eran sueños.


     Una noche escucho un concierto de cuerdas, era una bella sinfonía interpretada por manos magistrales. Creyó que estaba soñando y dio media vuelta para acomodarse mejor en la cama.


.- No estoy soñando, estoy despierto, pero ¿ de donde viene esa música celestial?. Fray Luis toca bien el violín, pero son muchos instrumentos: violines, arpas, bajos, contrabajos y guitarras. ¿ Dónde cabe tanta gente?.


.- Después de muchas cavilaciones, Fray Javier decidió averiguar la procedencia de tan inefable música. Se vistió y salió muy despacio de su celda. Orientado por la música llego a su estudio.


.- Escucha un golpeteo rítmico, como si trabajaran con el formón y la gubia. Cada vez los golpes se hacían más claros. No cabía duda, alguien estaba trabajando. Se detuvo antes de llegar a la puerta.

.- De la habitación salía una suave luz blanco-azulada. Contuvo la respiración. El corazón parecía saltarle en el pecho, sus movimientos eran muy acelerados. Dos pasos más. Estaba en el umbral. Lo que vio le impresiono sobremanera a la vez que una dulcísima sensación lo invadió. Sin atreverse a entrar en el recinto miro su Cristo. Un joven de cabellos largos, de facciones hermosísimas y de túnica celeste, estaba dándole forma al rostro. No quiso interrumpir y muy despacio se retiro a su aposento.


.- Fray Javier se levanto con el alba y pensó en el Cristo. En ese momento no sabia distinguir si había tenido un sueño o si era realidad. Impulsivamente se dirigió a su taller y allí contemplo extasiado la obra del ángel: un rostro hermosísimo entre alegre y triste. Era tal como él lo había imaginado. Se postro de rodillas y oro largo rato.


      Poco tiempo después al terminarse los trabajos en la iglesia, en el centro de la Grita, se instalo el santo Cristo, que desde entonces es el guardián de la ciudad. A este Cristo milagroso acude gente de todas partes a postrarse a sus pies. Su imagen es querida y venerada por los gritenses, que todos los años, el seis de Agosto, celebran con gran pompa y entusiasmo sus fiestas patronales.


Esta leyenda se encuentra en el libro Leyendas del Táchira, escrita por Lolita Robles de Mora.

María Lionza


Debemos comenzar este relato haciendo mención a la situación de los indios antes de la conquista, para lograr entrar a fines del siglo XV aproximadamente 1.499 cuando los españoles estaban colonizando las tierras descubiertas por Colón y venían sedientos de riqueza y de poder, lo que los hacía muy fanáticos, ignorantes y crueles destruyendo templos y altares, persiguiendo y matando a los indios que se les interponían, irrespetando sus personas y sus tradiciones por el sólo afán de poseer sus riquezas. Con ello comienza una nueva etapa de odios y rencores. Algunos autores sostienen que María Lionza fue hija del gran cacique Yaracuy, otros son de la opinión que es la madre de la raza mestiza (aborigen con español).
Fue muy querida por los indios y mestizos, su nombre indígena Yara, asentada en el libro de visitantes de Ponce de León como María del Prado de la Talavera de Niva cambió al ser enviada por el Cacique Yaracuy a la montaña para ser protegida de la persecución española, luego al andar montada en una Onza en aquel bosque y como producto de esa unión es llamada María Lionza…
La maravillosa leyenda de María Lionza, que algunos consideran como un mito y otros creen detectar como una fantástica o estupenda realidad, de algún modo ha influido en el pueblo de Venezuela. Se sabe, además que María Lionza, la reina, la sublime Deidad de Sorte, han trascendido las fronteras de la Patria y en muchas latitudes del planeta se le rinde culto y su espíritu llega con un mensaje de amor. En la montaña de Sorte, Chivacoa, Distrito Bruzual del Estado Yaracuy hay un verdadero santuario donde se ha centralizado el culto a esta diosa del amor, la armonía y la paz. Es oportuno señalar como una afortunada coincidencia que la palabra Yaracuy se traduce como “lugar de Yara’; Diosa de los indígenas y mestizos; también dueña de los bosques y musa de las aguas.
Las leyendas populares pregonan su saber que con la presentación de la Reina María Lionza, realizada por el escultor Alejandro Colina en 1.953, escultura que se encuentra en la autopista del Este, decían que significaba en su cabalgadura desnuda sobre una danta (Tapir – tapirus terrestris) en la montaña, poder y voluntad. Sin embargo, es otra la concepción del artista quien con gran sensibilidad, ejecutó la obra como símbolo de la Reina Madre de la Naturaleza: con los brazos extendidos hacia el cielo mostrando en sus manos una pelvis de mujer como símbolo de la fertilidad y sobre una danta que representa el cruce de razas por su perfil y carácter somático de distintas especies animal que sin ser anfibio nadaba bien llegando hasta el fondo del agua quedándose en ésta, muchas veces sí la acechaba algún peligro.
Otros historiadores y cuentistas relatan la Génesis de la diosa Yaracuyana de la siguiente manera:
Hace muchos años, antes de la conquista española, un jefe de los indios Caquetios de la región Nirgua (Estado Yaracuy), tuvo una hija, una bella muchacha de ojos claros. Según las tradiciones indígenas una niña de ojos claros traería mala suerte a la tribu. Pero debido a su gran belleza, el cacique no tuvo el coraje de matarla sino que la escondió en su bohío. Ya una vez transformada en mujer, un día salió la joven de la casa a plena luz del sol y se acercó a una laguna donde por primera vez vio el reflejo de su rostro sobre el agua. Pero la vio también el dueño de la laguna, una serpiente Anaconda, y se enamoró de la virgen. Rapto de esta manera a la muchacha, pero la fiera fue castigada por este acto criminal: se hinchó más y más hasta que llegó a abarcar toda la laguna, el agua salió inundando todo el territorio de la tribu. Los indios desaparecieron, la serpiente luego de mucho rato reventó, de esta forma la bella muchacha se convirtió en la dueña del agua, protectora de los peces y más tarde extendió sus poderes sobre la naturaleza, la flora y la fauna silvestre.

Juan Machete


Considerada como una de las leyendas más conocidas del llano, cuenta la vida del hombre que quería ser el más poderoso de la región. Su nombre era Juan Francisco Ortiz, amo y señor de las tierras de la Macarena. Este Señor hizo un pacto con el diablo en el cual le entregó a su mujer e hijos a cambio de mucho dinero, ganado y tierras.



El diablo le dijo a Juan que agarrara un sapo y una gallina a los cuales debía coser los ojos y enterrar vivos un Viernes santo a las doce de la noche en un lugar apartado, luego debía invocarlo con el alma y el corazón. Juan cumplió con lo encomendado. Pasaron varios días y sus negocios prosperaban.
Una madrugada se levantó temprano y al ensillar su caballo divisó un toro negro imponente, con los cuatro cascos y los dos cachos blancos. En la tarde regresó de su trabajo y vio que el toro todavía se encontraba merodeando la casa. Pensó: “será de alguna vecina”.

Al otro día lo despertó un alboroto causado por los animales y se imaginó que la causa era el toro negro. Entonces trató de sacarlo de su territorio, pero no le fue posible. Cansado y preocupado por el extraño incidente se acostó, pero a las doce de la noche fue despertado por un imponente bramido.
Al llegar al potrero se dio cuenta que miles de reces pastaban de un lado a otro y así, su riqueza fue aumentando cada vez más.

Durante muchos años fue el hombre más rico de la región, hasta que un día misteriosamente empezó a desaparecer el ganado y disminuir su fortuna hasta que quedó en la miseria. Se dice que Juan Machete, después de cumplir su pacto con el diablo, arrepentido, enterró la plata que le quedaba y desapareció en las entrañas de la selva. Cuenta la leyenda que en las tierras de la marranera deambula un hombre vomitando fuego e impidiendo que se desentierre el dinero de Juan Machete.

El silbón



Sílbón es un espanto de lo llanos venezolanos. Los que lo han visto, (y sobrevivido) cuentan que es un hombre desproporcionado anatómicamente, muy alto y delgado, que mide como seis metros, y mientras se desplaza por encima de la copa de los árboles, emite un silbido que hiela la sangre. También dicen que si sientes el silbido muy fuerte, es que está muy lejos, pero si es al revés, está justo detrás de ti. Para salvarse, hay que recordarle lo sucedido.

El Silbón se presenta a los borrachos en forma sombrío. Otros llaneros le dan forma de hombre alto y flaco. usa sombrero y ataca a los hombres parranderos y borrachos, a los cuales chupa el ombligo para tomarles el aguardiente.

La tradición explica que al llegar el silbón a una casa en las horas nocturnas, descarga el saco y cuenta uno a uno los huesos; si no hay quien pueda escucharlo, un miembro de la familia muere al amanecer.

Esta leyenda  tiene varias composiciones,una de las más populares cuenta que después de asesinar a su padre, el hombre fue castigado con un mandador de pescuezo (típico del llano), al tratar de huir fue mordido por un perro tureko, para concluir el castigo su abuelo regó sobre sus heridas gran cantidad de ají picante. El recuerdo y mención de lo sucedido libra a las personas de ser atacadas por este espíritu errante conocido como el silbón.

Otra versión dice que fue un hijo que mato a su padre para comerle sus "asaduras". El muchacho fue criado toñeco (mimado), no respetaba a nadie. Un día le dijo a su padre que quería comer vísceras de venado. Su padre se fue de cacería para complacerlo pero tardaba en regresar. En vista de esto el muchacho se fue a buscarlo y al ver que no traía nada, no había podido cazar el venado, lo mato, le saco las vísceras y se las llevo a su madre para que las cocinara. Como no se ablandaban, la madre sospechó que eran las "asaduras" de su marido, preguntándole al muchacho, quien confesó la verdad.



De inmediato lo maldijo para toda la vida, siendo condenado a cargar los huesos de su padre y vagar sin descanso. Su hermano Juan lo persiguió con un "mandador", le sonó una tapara de ají y le azuzó el perro "tureco" que hasta el fin del mundo lo persigue y le muerde los talones.

La Llorona






     Existen muchas versiones sobre esta leyenda.Aunque todas coinciden en que con sus desgarradores lamentos interrumpe el silencio nocturno, en los más apartados pueblos de Venezuela. Cuenta una versión de esta leyenda que La Llorona era una mujer española, que vivió durante la Colonia en un pueblo y tuvo varios hijos con un indígena. Sus hermanos se enfurecieron al descubrir tal aberración. Debemos recordar que para ese entonces se decía que los indígenas no poseían alma. Eran considerados animales, seres inferiores, de origen diabólico.



La LloronaLos hermanos de aquella dama mataron a sus hijos y la casaron con un español. Pero la pobre mujer enloqueció y se escapaba en las noches de su casa. Vagaba por los campos suelto de largo pelo, en una amplia bata de noche, llorando lamentándose tristemente por la muerte de sus hijos. Los campesinos se angustiaban al oírla. Al poco tiempo murió de pena, pero los campesinos aún la escuchan. Algunos hasta la han visto arrastrando el peso de su tristeza por los campos de Venezuela.






     Otra versión dice que la Llorona fue una muchacha joven que vivía en un pequeño pueblo de los llanos venezolanos. Esta muchacha cada vez que daba a luz a un hijo lo mataba sin piedad, le confesó todo al sacerdote que vivía en su pueblo, añadiendo que no sentía ningún remordimiento por lo que había hecho. El cura notó que estaba embarazada de nuevo y le dijo a la muchacha que cuando tuviera a su hijo le diera de mamar antes de matarlo, y así lo hizo; tras darle leche materna lo mató, pero se activó su instinto maternal, haciéndole sentir una gran culpabilidad. Desde entonces, vaga por los campos llorando de dolor, buscando a sus hijos y asustando a todo el que se le atraviesa en su camino. Se la representa como una mujer joven, con una larga cabellera morena y la piel blanca. Lleva una bata blanca larga y encima otra bata de color negra, y suele gritar con un bebé en los brazos:
"¡Mi hijo, mi hijo!"



martes, 10 de julio de 2012

La sayona

Esta es una historia típica de los llanos venezolanos.


Cuenta la historia que hace mucho tiempo, vivía una mujer muy hermosa, llamada melisa. desde chiquita melisa había sido muy celosa.


Melisa creció, y se casó con un maravilloso hombre quien era incapaz de herir a nadie.
pronto tuvieron un hermoso hijo.


Pero en su pueblo, había un hombre de mala fe, mentiroso y mujeriego que se enloquecía por ella. este la espiaba cada día mientras ella nadaba desnuda en el río, hasta que ella un día lo descubrió.


¿Eué haces aquí espiándome?, de ti me lo podía esperar. A lo que este contestó:


No, yo vine a advertirte, mujer, que tu hombre te esta cambiando por otra, tu marido te esta traicionando con tu propia madre. algo totalmente incierto.


Al oír esto melisa palideció de repente y salió corriendo hacia su casa. al llegar encontró a su esposo y a su hijo, llena de celos, prendió fuego a su propia casa en la cual se encontraba su esposo y su bebe de 9 meses, desde lejos se podían escuchaban los llantos del bebé y los gritos del esposo pero para cuando llegaron los vecinos ya era demasiado tarde.


Mientras los vecinos se lamentaban melisa ya había llegado a casa de su mamá, a la cual le contó lo que había hecho y porque lo hizo, la madre horrorizada diciéndole que ella no la había traicionado mientras huía hacia el patio, pero no pudo escapar y melisa la atacó con un machete dándole tres cuchillazos en el vientre, ésta antes de morir dijo: jamás te mentí, y tu cometiste el peor pecado, matar, pero yo te condeno sayona.




Desde entonces se cuenta en el pueblo que vaga sin descanso en paz,persiguiendo a los hombres mujeriegos,para conquistarlos y luego mostrarles su horrenda cara, la cara de la muerte, donde si tiene compasión de ellos los dejará solo con el gran susto, o puede perseguirlo hasta matarlo.
  



Entre las muchas historias que se cuentan en los llanos venezolanos se encuentra la siguiente:
Una noche un hombre se escapó para encontrarse con su amante, en medio del camino se sorprendió al ver que ella venía a su encuentro, aunque le extrañaba su caminar tambaleante. Corrió detrás de ella, pero al llegar a su casa la mujer siguió de largo.







La SayonaEl hombre desconcertado le dijo: Pero bueno, ¿Qué pasa? Cuando volteó, se encontró con una mujer blanca con cara de muerte, dientes afilados como hachas y unas enormes uñas como garras. Salió corriendo hacia su casa y el ánima lo persiguió con los brazos abiertos para estrecharlo.




El hombre logró escapar y al llegar a su casa, se encontró con su suegra despierta, quien al verlo tan agitado le preguntó:
Mijo ¿Y a ti qué te pasó? 
¡Qué buen susto me llevé! Salí un momentico a orinar y me salió esa mujer…
¡Ay mijito, tú como que le estás montando los cuernos a mi hija! Déjese de eso, yo que se lo digo…
El hombre asegura que tras esa experiencia no le quedaron mas ganas de volver a engañar a su mujer.
Por lo tanto, es mejor que aquellos hombres que disfrutan engañando a su pareja, se lo piensen bien antes que se le aparezca LA SAYONA que tiene la particularidad de desdoblarse, es decir, puede aparecer como un perro o un lobo.


La Leyenda

     La etimología del término leyenda nos lleva al vocablo legenda, que pertenece al latín. Legenda puede traducirse como aquello que “debe ser leído”: por eso, en su origen, una leyenda era una narración que se plasmaba en un texto escrito para que puediera ser leída públicamente, por lo general dentro de una iglesia o de otro edificio religioso

     Las leyendas no se caracterizan por narrar hechos reales con rigor y exactitud, sino que su finalidad era subrayar un componente espiritual o una intención asociada a la moral y las buenas costumbres.

     La historia avanzó y la idea de leyenda comenzó a vincularse a una narración, ya sea escrita u oral, que se exhibe como verdadera (al sustentarse en lo real) pero que incluye ciertos componentes propios de la imaginación y de la ficción. Las leyendas se transmiten de generación en generación, lo que posibilita que se vayan modificando de acuerdo al contexto social y a la época.

     Una leyenda, de este modo, permite explicar y respaldar una cierta cultura. Siempre se halla ligada a un personaje, un espacio geográfico o un objeto preciso, y muestra cómo dicho elemento concreto se integra a la historia o la vida cotidiana de la comunidad.
    
 Ahora bien, alrededor del mundo se han creado muchas leyendas.En este sentido Venezuela tiene una gran variedad de leyendas,que como bien dice arriba, deben ser leídas.Aquí te invitamos a que busques alguna de tu interés y te conozcas lo impresionante de ellas.